Entremos y adoremos de rodillas al Señor, creador nuestro: El es nuestro Dios.
Oremos:
Contamos con la esperanza, que es como una ancla firme y segura
Lectura de la carta a los Hebreos
Hermanos: Dios no es injusto para olvidar las obras y el amor que ustedes han mostrado a su nombre, a través de los servicios que prestaron y que aún prestan a los creyentes. Sólo deseamos que cada uno de ustedes dé hasta el final, muestras del mismo entusiasmo en orden a la plena realización de su esperanza, de modo que, en lugar de descuidarse, sigan el ejemplo de aquellos que, por su fe y su perseverancia, son ya herederos de las promesas divinas.
Sal 110, 1-2.4-5. 9 y 10c
El Señor recuerda siempre su alianza.
Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión de los buenos y en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman.
Ha hecho maravillas memorables, el Señor es compasivo y misericordioso: da alimento a los que lo respetan, acordándose siempre de su alianza.
Envió la redención a su pueblo, confirmó su alianza para siempre; su nombre es santo y digno de respeto; los que así proceden serán para siempre alabados.
El Señor se recuerda siempre de su alianza.
Aleluya, aleluya.
El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
Gloria a ti, Señor.
Un sábado pasaba Jesús a través de unos campos sembrados, y sus discípulos comenzaron a cortar espigas según pasaban. Los fariseos le dijeron:
Señor, Dios nuestro, tú que nos has dado este pan y este vino para reparar nuestras fuerzas, conviértelos para nosotros en sacramento de vida eterna.
Jesús, buen samaritano
En verdad es justo darte gracias, y deber nuestro alabarte, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, en todos los momentos y circunstancias de la vida, en la salud y en la enfermedad, en el sufrimiento y en el gozo, por tu siervo, Jesús, nuestro Redentor.
Demos gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace por su pueblo; porque da de beber al sediento y da de comer al hambriento.
Antífona de Entrada
Introitus
Sal 65,4. Omnis terra adóret te, Deus, et psallat tibi; psalmum dicat nómini tuo, AltíssimeOración Colecta
Señor, que tu amor incansable cuide y proteja siempre a estos hijos tuyos, que han puesto en tu gracia toda su esperanza.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.Primera Lectura
6, 10-20
Así, cuando Dios hizo la promesa
a Abrahán, no teniendo otro mayor por quien jurar, juró por sí mismo, diciendo: Te colmaré de
bendiciones y haré innumerable tu descendencia. Y así, gracias a su firme esperanza, obtuvo Abrahán la realización de la promesa.
Los hombres juran por alguien que es mayor que ellos, y el juramento es una garantía que pone fin a toda discusión. Por eso también Dios, queriendo mostrar más solemnemente a los herederos de la promesa que su resolución no cambiaría, hizo un juramento, para que, apoyados en esas dos garantías inmutables según las cuales es imposible que Dios engañe, nos veamos firmemente impulsados a adherirnos
a la esperanza que nos propone; esperanza a la que nos aferramos como ancla segura y firme para nuestra vida, y que penetra hasta el interior del santuario, adonde ya ha entrado Jesús como precursor nuestro, en calidad de sumo sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Salmo Responsorial
Psalmus
Memor erit Dominus in saeculum testamenti sui/Confitebor Domino in toto corde meo, in consilio iustorum et congregatione. Magna opera Domini, exquirenda omnibus qui cupiunt ea/Memor erit Dominus in saeculum testamenti sui/Memoriam fecit mirabilium suorum, misericors et miserator Dominus. Escam timentibus se; memor erit in saeculum testamenti sui/Memor erit Dominus in saeculum testamenti sui/ Redemtionem misit populo suo, mandavit in aeternum testamentum suum. Sabctum et terribile nomen eius; laudatio eius manet in saeculum seaculi/Memor erit Dominus in saeculum testamenti sui
El Señor recuerda siempre su alianza.
El Señor recuerda siempre su alianza.Aclamación antes del Evangelio
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes, para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento.
Aleluya.Alleluia
Allelulia. Pater Domini nostri Iesu Christi illuminet oculos cordis nostri, ut sciamus quae sit spes vocationis nostare. AlleluiaEvangelio
2, 23-28
"¿Te das cuenta que hacen en sábado lo que no está permitido?"
Jesús les respondió:
"¿No han leído nunca lo que hizo David cuando tuvo necesidad y sintió hambre él y sus compañeros? ¿Cómo entró en la casa de Dios en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo a los sacerdotes les estaba permitido comer, y dio también a quienes lo acompañaban?"
Luego añadió Jesús:
"El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. Así que el Hijo del hombre
también es señor del sábado".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.Oración sobre las Ofrendas
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.Prefacio
Porque él, en su vida terrena, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal.
También hoy, como buen samaritano, se acerca a todo hombre que sufre en su cuerpo o en su espíritu, y cura sus heridas con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza.
Por este don de tu gracia, incluso cuando nos vemos sumergidos en la noche del dolor, vislumbramos la luz pascual en tu Hijo, muerto y resucitado.
Por eso,
unidos a los ángeles y a los santos, cantamos a una voz el himno de tu gloria:
[Misa]Antífona de la Comunión
Antiphona Communio
Sal, 22,5. Parásti in conspectu meo mensam, et calix meus inébrians quam praeclarus est/ o bien/ Nos cognovimus et credídimus caritati, quam Deus habet in nobis